Marihuana congelada.- por Fernando Belaunzarán

Marihuana congelada.- por Fernando Belaunzarán

 

El Congreso tiene atrofiado el sentido de urgencia. México es el país que más costos ha pagado por la fallida guerra contra las drogas y no se animan a dar siquiera el paso más modesto para cambiar tan desastroso paradigma. Tampoco los mueve el derecho a la salud de personas con padecimientos y enfermedades que en no pocos países se tratan con éxito con la llamada “marihuana medicinal”, muchos de ellos niños. Está visto que la indolencia, la desidia y el oscurantismo de los poderosos son más dañinos que las drogas.

 

Sí, las drogas conllevan riesgos y peligros, pero si algo ha quedado demostrado es que la prohibición las hace más riesgosas y peligrosas. Y cuando se trata de aprovechar beneficios terapéuticos y medicinales que pueden mejorar la calidad de vida de mucha gente y aliviar dolencias es sencillamente estúpido e inhumano obstruir su utilización legal. Nuestro país está quedando rezagado en perjuicio del derecho a la paz, la seguridad y la salud de quienes lo habitamos.

 

Regular marihuana no es la solución mágica a nuestros problemas, pero es el paso necesario para cambiar un modelo a todas luces pernicioso que nos fue impuesto por Estados Unidos, país que ahora está inmerso en un proceso creciente e irreversible de regulación, y que hoy nos tiene en crisis humanitaria -nuestras cifras de muertos, desplazados y desaparecidos son propias de una guerra civil-, degradación de los derechos humanos y debilidad institucional.

 

El primero de enero del próximo año, California iniciará la venta de marihuana para uso personal y eso tendrá un fuerte impacto en nuestro país. Canadá hará lo propio seis meses después. Pero en México, la Cámara de Diputados tiene congelada la minuta de marihuana medicinal que aprobó el Senado y que es apenas un chisguete de la iniciativa que presentó Enrique Peña Nieto hace un año. Lo más curioso es que los principales saboteadores son los legisladores de su partido, el PRI, que suelen ser tan cooperativos e incondicionales con el titular del Ejecutivo en otros temas.

 

Y es que, para los estrategas priistas, las derrotas electorales del PRI el año pasado no se debieron a los malos gobiernos, excesos y robos en despoblado de gobernadores impresentables como Javier y César Duarte o Roberto Borge sino a las “iniciativas liberales” del presidente. Tras ese sesudo análisis se gestó una “rebelión mojigata” que llevó a los legisladores de ese partido a votar contra el matrimonio igualitario y cercenar de la propuesta la descriminalización de usuarios de marihuana y la portabilidad de una cantidad razonable para evitar la extorsión policiaca. Fue penoso ver a los funcionarios de la Secretaría de Salud cabildeando en el Senado para hacer que la iniciativa de por sí limitada del Titular del Ejecutivo se redujera al máximo. Y ahora eso poco que se logró nomás no quieren aprobarlo en la Cámara de Diputados, donde el encargado de hacer el dictamen es el presidente de la Comisión de Justicia -por alguna razón la Mesa Directiva decidió que fuera esa y no la de Salud-, el diputado priísta Álvaro Ibarra Hinojosa

 

Con esa irresponsable omisión que congela la minuta aprobada en el Senado, la Industria Farmacéutica mexicana está perdiendo la oportunidad de trabajar en conjunto con las Universidades y Centros de Investigación para crear y patentar medicinas que podrían exportarse a muchos países del mundo; pero sobre todo retrasa el primer paso en el indispensable cambio de paradigma, el cual suele ser el más difícil. Los grupos más conservadores y ultramontanos tienen cooptado a un ex rector de la UNAM con sueños presidenciales y, sin importar el derecho a la salud de los mexicanos, se resisten a conceder el triunfo simbólico de romper por fin el tabú del prohibicionismo.

 

Queda poco más de una semana para que acabe el periodo ordinario de sesiones y no se ve interés por aprobar el modesto avance en marihuana medicinal por parte de las comisiones dictaminadoras. Por eso llamo a los lectores a que presionen a los diputados para que cumplan con su obligación y aprueben la minuta antes del 30 de abril. Estamos a un tris de condenarnos a ser importadores de marihuana y sus derivados porque, a pesar de las resistencias oscurantistas y precientíficas, el cambio es inevitable. ¡Qué necesidad de llegar siempre tarde y mal y desaprovechar ventanas de oportunidad!

 

Y por si lo anterior fuera poco, seguir como estamos en política de drogas es una posición francamente masoquista. O díganme, ¿quién ha ganado algo con la guerra, además de los criminales?

Fernando Belaunzarán

Filósofo de formación, político de profesión, de izquierda por convicción, hereje por vocación... y diputado federal del PRD.