Por qué bajar los sueldos de los altos funcionarios.- por Ivonne Ortega Pacheco

Por qué bajar los sueldos de los altos funcionarios.- por Ivonne Ortega Pacheco

He dicho en muchas ocasiones que el principal problema de México es la desigualdad. Los severos contrastes entre quienes lo tienen todo a manos llenas y quienes carecen de lo más elemental son cosa de todos los días.

Mientras en algunas zonas exclusivas hay gente que posee muchos vehículos y paga choferes para ir por el mandado, en lugares como la Sierra Tarahumara, Ciudad de México o Tabasco, por ejemplo, he conocido familias que se debaten en la discusión de cuál de sus hijos dejará de estudiar porque ya no les alcanza para pagar el pasaje de autobús a la escuela. O comen, o estudian.

De esta condición surge la falta de oportunidades, la condena al fracaso de la que sólo pueden escapar algunos, la ausencia de un piso parejo para desarrollar las capacidades de cada quien.

Mientras tanto, los programas asistenciales del gobierno casi hacen de la pobreza un oficio y se ocupan más de dar dinero que de sacar a la gente de su precaria condición. El número de mexicanos en condición de pobreza ha permanecido sin variaciones en casi treinta años. Algo, mucho se está haciendo mal.

Pero hablamos de contrastes: mientras una familia promedio que tiene su sustento en el empleo formal de uno o varios de sus integrantes sueña con acceder a un crédito para vivienda de interés social que pagarán en al menos veinte años, hay en el gobierno federal funcionarios que ganan en un mes lo que cuesta esa misma vivienda.

La desigualdad marca una brecha que debemos superar en México. Y esos salarios que son ofensivos para la gran mayoría de los mexicanos no son el mejor mensaje. Hay que hacer algo al respecto.

Durante el tiempo que fui gobernadora de Yucatán, los salarios de los mandos superiores de la administración estatal no se movieron, y sí en cambio cada año se aumentaron los sueldos de trabajadores gubernamentales de base: enfermeras, maestros, intendentes, secretarias, analistas, policías, médicos.

En el caso de mi sueldo, desde el primer día doné la mitad del mismo para becar estudiantes, y lo mismo hice mientras fui legisladora federal: doné la mitad de mi dieta legislativa para apoyar la titulación de estudiantes que no lo podían hacer por falta de dinero. Es mi convicción que el servicio público no debe servir para hacer rico a nadie porque su finalidad es servir a la gente, no servirse de ella.

Por eso he propuesto como una de las medidas para mejorar al país bajar el sueldo de los altos funcionarios de la Federación: desde el Presidente y sus funcionarios, pasando por los diputados y senadores, así como los mandos superiores de los órganos autónomos y del Poder Judicial.

¿Bajar los sueldos de esos funcionarios resuelve el grave problema de la desigualdad en México? Por supuesto que no: hace falta cambiar de fondo la política económica y social del gobierno federal para de verdad sacar de la pobreza a la gente y generar la igualdad de oportunidades y el piso parejo que requiere con urgencia el país.

Pero definitivamente estaríamos enviando un gran mensaje a la ciudadanía, el mensaje de que el gobierno no sólo es solidario, sino congruente con la realidad del país. Y lo más importante: daríamos al servicio público nuevamente el carácter de servicio a la gente, que tanto necesita nuestra Nación.

 

 

Ivonne Ortega Pacheco

Licenciada en Derecho. Es una política mexicana, miembro del Partido Revolucionario Institucional, ha sido Presidenta Municipal, Diputada Local, Diputada Federal y Senadora por Yucatán. Fue gobernadora de Yucatán durante el período 2007 al 2012. Actualmente impulsa el movimiento #HazloPorMéxico